película de 1928 dirigida por Harry Beaumont
Our Dancing Daughters, conocida en español como Hijas que bailan o Vírgenes modernas, es una película estadounidense de 1928 dirigida por Harry Beaumont y protagonizada por Joan Crawford, John Mack Brown, Dorothy Sebastian y Anita Page. La película fue lanzada por Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) durante el apogeo de los «locos años veinte» y las flappers, y trata sobre la joven Diana Medford (Crawford) y sus dos amigas socialites, quienes llevan una vida llena de fiestas . Estrenada durante la transición del cine mudo al sonoro, la película tiene una banda sonora sincronizada mientras que los diálogos son inaudibles y con intertítulos. La escenografía estuvo a cargo de Cedric Gibbons e incorporó influencias de la arquitectura moderna, como los estilos art déco y moderne, dándole una reputación como uno de los diseñadores escénicos más vanguardistas de Hollywood.
La película atrajo a las audiencias por su contenido atrevido y se convirtió en un gran éxito comercial, recaudando $1.099.000 con un presupuesto de $178.000. La repercusión de Our Dancing Daughters convirtió a Crawford en una estrella, tras tres años y medio de roles menores en MGM. La película llevó al autor F. Scott Fitzgerald a decir famosamente que: «Joan Crawford es sin duda el mejor ejemplo de la flapper, la chica que se ve en los clubes nocturnos elegantes, ataviada hasta la cúspide de la sofisticación, jugueteando con vasos helados con una expresión remota y débilmente amarga, bailando deliciosamente, riendo mucho, con los ojos muy abiertos y dolidos. Jóvenes con talento para vivir». En la 2.ª edición de los Premios Óscar, Our Dancing Daughters estuvo nominada en las categorías de mejor escrito (Josephine Lovett) y mejor fotografía (George Barnes).